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sábado, 14 de abril de 2012

Temores



A pesar de caminar
Dándole la espalda
No quiere abandonarme
Se trepa por mi sangre
Mi vida, mis entrañas
Sin contemplaciones

Mitigo en algunos solsticios
El miedo de que su frío
Me invada finalmente
Y me vuelvo agradable
Haciéndole poemas
Pintando sus colores

Pero nada, ni nadie
Cambiará este destino
Irremediable
De otoño integrado
Y amor desintegrado


Poema: María Evelia Pérez Nicotra
Foto: Del álbum de Yaşar Ünlütaş –
Bizim Guzel Gezegen-‘Our beautiful Planet’
Del libro: Alguna vez la vida
San Luis, ARGENTINA: subido domingo 15.04.12….2.34.am
http://translate.google.com.ar


Fears


Although walking
Giving back
Do not want to abandon
He climbs in my blood
My life, my bowels
Down but not out

Mitigated in some solstices
The fear that the cold
I finally invade
And I become friendly
making poems
Painting colors

But nothing, no one
Change this destination
irremediable
Integrated fall
And love disintegrated


Poem: Maria Perez Evelia Nicotra
Photo: Del album Yaşar Ünlütaş -
Guzel Bizim Gezegen-'Our Beautiful Planet'
From the book: life ever
San Luis, ARGENTINA: 15.04.12 up Sunday .... 2.34.am

viernes, 6 de abril de 2012



Bienvenida
Para escribir, solo hacen falta dos cosas: desear expresarnos a través de las letras y concretar nuestros sentimientos en una amistosa hoja de papel, sin buscar tanta técnica ni dejar que se enfríe nuestro corazón.
Si te sientes feliz pintando, toma la paleta y juega con los colores. Allí verás tu ser definido en matices y texturas.
Si cantando abres el cofre de tu interior, lleva cada nota a los oídos del mundo, pero exprésate y así sentirás la alegría de liberarte.
Si me preguntas como se hace un libro, te diría algo que escuché hace tiempo ‘hoja por hoja’. El único error que puede haber en un texto escrito con la mente y el corazón, es pensarlo pero no hacerlo, no intentarlo, maniatando y anulando nuestras emociones.
Bienvenida Edith Despouy a Abalorios Poéticos, porque ‘se hace camino al andar’…


Algunos árboles, nosotros dos y Lara


Era una madrugada de principio de otoño. Regresaba de uno de mis viajes, a mi nuevo hogar. A través de la ventanilla pude visualizar que todavía las montañas mantenían un verde intenso y se respiraba un verano que no quería marcharse. Algunos árboles en las angostas calles comenzaban a mostrar su vestimenta rojiza y ocre. Descendí del ómnibus y allí estaban los dos... Con una dibujada sonrisa, acercó sus labios a los míos dandome la bienvenida.


Ella, movía la cola sin cesar, aguardando su momento. Luego se abalanzó sobre mí, queriendo trepar por mi cuerpo para lamer mi rostro. La deje hacerlo...
Él tomó mi cintura y los tres partimos, otra vez juntos!
Pasamos a saludar a mi madre que estaba despierta esperando, para darme su cálido abrazo maternal.


Transcurrieron los días… Las montañas ya comienzan a perder su verde, como a mi llegada y lentamente su tonalidad se irá transformando a un gris indefinido. Los arbustos dejarán sus tupidos follajes salpicándose de tintes amarillentos.
Los amaneceres serán tardíos, el piar de los alegres y revoltosos pájaros se escuchará más tenue y el sol debilitado, hará su aparición por menos tiempo sobre mi cerro en la casita feliz.


Entonces comprendo. El invierno se avecina también para las mariposas. Y reflexiono…No dejaré helar mis huesos. Solo cerraré mis alas y en letargo quedaré en espera, "para que acontezca un renovado nacer en la próxima primavera".......


FOTO: MASCOTASS.COM

domingo, 1 de abril de 2012

Aprender a perdonar y seguir avanzando


Debe haber una fuerza extrahumana que nos impulsa a seguir, cuanto todo parece desmoronarse. Hay días en que salimos con una sonrisa en los labios y volvemos con una lágrima colgando en la mejilla. Y no se encuentra ningún oído que escuche, porque es allí donde se limita esa capacidad de amistad que creíamos infinita.


Estamos solos en el dolor, con ese extraño Dios que no vemos, pero que mantiene viva nuestra fe y la esperanza de que aún hay quienes valen lo suficiente para continuar, aunque sean pocos. El resto, esos que nos dañan gratuitamente, que no conocen la palabra respeto y que andan libremente por la vida devastando, aunque sea con soberbia o palabras injustas, necesitamos ignorarlos para volver a empezar. Y también, necesitamos armarnos de mucho valor, para empezar a cambiar lo que nos hiere o nos deja como resultado, el corazón vacío.
Aunque sea difícil entender y descubrir que la violencia tiene muchas formas de expresarse y diversos rostros para sorprendernos.


Vienen a mi memoria estas palabras, que tienen esa dosis mágica del perdón ante la injusticia, para seguir avanzando en positivo.
‘Señor, concédeme la Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, Valor para cambiar las cosas que sí puedo y la Sabiduría para reconocer la diferencia.’
Por eso, surge irremediablemente, esta Oración que tantas veces necesité, como el mejor camino a la serenidad. La escribió San Francisco de Asís y milagrosamente reconforta y calma el espíritu.



Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, yo siembre amor;
Donde haya ofensa, yo ponga perdón;
Donde haya duda, yo ponga fe;
Donde haya error, yo ponga tu verdad;
Donde haya discordia; yo ponga unión;
Donde haya desesperación, yo ponga esperanza;
Donde haya tinieblas, yo ponga Luz;
Donde haya tristeza, yo ponga alegría.
Oh Divino Maestro, concédeme la gracia de no buscar tanto
Ser comprendido como comprender;
Ser consolado, como consolar;
Ser amado, como amar:
Porque dando es como recibimos,
Perdonando es como somos perdonados,
Y muriendo en ti es como nacemos a la vida eterna.




Texto: María Evelia Pérez Nicotra
Imagen: George Washington arrodillado sobre la nieve del duro invierno de 1.777 cuando la comida, ropas cálidas y suministros eran escasos. "Elevemos un estándar en el cual el sabio y honesto puedan reparar; el resto está en las manos de Dios." (Discurso de George Washington a la Convención Constitucional de 1.787). "La Oración en el Valle Forge" fue pintada en 1.976 por Arnold Friberg en honor del año bicentenario de los Estados Unidos.