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martes, 10 de julio de 2012

A BERTA ELENA VIDAL DE BATTINI


Entre mitos, la toponimia y el lenguaje rural, hoy destacamos la prolífica tarea de investigación de Berta Elena Vidal de Battini, toda ella una leyenda para la literatura puntana.


ABALORIOS POETICOS, toma el homenaje a nuestros creadores, como un compromiso ineludible. A partir de esta publicación podrán conocer más sobre escritores, artistas, historiadores, profesionales, artesanos y personalidades especialmente del quehacer sanluiseño, que de una u otra forma quedaron grabados en las páginas de nuestra historia.

 Una vida dedicada a la investigación

Entre los numerosos trabajos científicos y literarios publicados por esta prodigiosa escritora nacida en San Luis el 10 de julio de 1900, que falleciera el 19 de mayo de 1984,  nos detenemos en un pequeño libro de poesías, que lleva por título “Alas” (1925). En la tapa, un bellísimo trabajo de ilustración que se asemeja a una filigrana, tiene en el centro una figura central. Buscamos al autor y de manera casi imperceptible, aparece el nombre de “Nicolás Antonio”, nuestro escultor que llegara a obtener el mayor premio en un Salón Nacional de Bellas Artes y cuyas esculturas actualmente marcan el sendero de ingreso al Museo de la Poesía de La Carolina, localidad que viera nacer a Lafinur.

Y los hechos, junto a sus protagonistas, se van concatenando en una sola historia. La primera página, tiene una dedicatoria y esto, supera toda expectativa:

Dice: “A la Sra. Celia C. de Jofré, con admiración y respeto y al Dr. Nicolás Jofré, como homenaje a su inteligencia privilegiada. Berta Elena Vidal de Battini, San Luis, enero de 1924.-

En su libro “Tierra Puntana”, publicada por “El Ateneo” en 1937, hay una viñeta de Nicolás Antonio de San Luis, con un cactus central y un paisano a caballo, arrastrando un burrito cargado tal vez, de poleo de la sierra.

Allí también sobresale una dedicatoria: “Al espíritu cultísimo y enamorado de la belleza del Dr. Nicolás Jofré. Afectuosamente Berta Elena Vidal de Battini, San Luis, junio de 1937”. Solo de esta manera, llegamos a la conclusión de que había una profunda y prolongada amistad entre la investigadora, el artista Nicolás Russo, el Dr. Nicolás Jofré y su esposa.

Por entonces, Berta Elena había publicado además de “Alas”, un libro en Prosa titulado “Mitos sanluiseños” (1925), “Agua serrana” de poesías (1931) y se encontraba preparando uno de sus más consultados títulos de investigación: “El folklore y el habla rural de San Luis”. Este trabajo, editado en 1949, le llevó más de diez años de estudio y se publicó a través de la Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana que dirigió Amado Alonso.-

Desde 1945 realizó más de cien viajes de investigación. Visitó Europa en 1960 y 1963 asistiendo a los principales Centros de Filosofía y Folklore.

Fue investigadora del Instituto de Filología y del Instituto de Ciencias Antropológicas de la U.N.B.A. Realizó la "Determinación de las regiones folklóricas del país y su contenido cultural" y "El español en la Argentina. El léxico".

Entre los premios obtenidos, podemos destacar: 1º Premio Poesía del Congreso de Artes e Industrias de San Luis, en 1946; la Beca de la Comisión de Cultura, en 1957; el 2 º Premio de la Comisión Nacional de Cultura por su libro "El habla rural de San Luis", finalizado en 1969; el 1º Premio Wallance del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, en 1960; la Condecoración de la Prefectura de Distrito Federal, Brasil, por la labor folklórica realizada y la condecoración de la Asociación Cultural Sanmartiniana de San Luis por la obra literaria y científica realizada.

 Conservar la Historia

Pocos ejemplares se pueden conseguir de esta investigadora, como así también libros donde se la menciona. Hay publicaciones suyas en Bibliotecas puntanas y también sabemos que se conservan sus libros en las Bibliotecas:  Museo de Arte Popular José Hernández,  la Biblioteca Antonio Devoto, la Leopoldo Lugones, la Evaristo Carriego, la Biblioteca del Docente GCBA, la  Baldomero Fernández Moreno, la Julio César Saguier, la del Museo Histórico Brigadier General Cornelio de Saavedra y la Biblioteca Circe.

Cervantes Virtual, el Boletín de la Academia Argentina de Letras, contiene un excelente trabajo sobre la escritora, realizado por Ofelia Kovacci, que profundiza en el tiempo, los sondeos sobre acentuaciones y las pronunciaciones rústicas que aparecen en coplas y refranes de su libro “El Habla rural de San Luis”, entre otros detalles.

La  biblioteca de los Maestros de Capital Federal, entre sus  miles de libros tiene “La fábula en la literatura Argentina”, publicada en 1989 por Juan Carlos Dido, en el que, además de nuestra berta Elena Vidal de Battini, figuran escritores de la talla de Alvaro Yunque, Jorge Luis Borges, Marco Denevi, Juan Cruz Varela, Eduardo Gudiño Kieffer, Juan Carlos Dávalos, Joaquin V. González y Germán Berdiales, entre otros.

 Toda una leyenda

La docente, investigadora y escritora,  perteneció a una familia de raigambre puntana y sabemos que sería imposible destacar algunos trabajos suyos sin desmerecer otros. Sin embargo hay publicaciones que constituyen un logro personal muy importante, teniendo en cuenta la época en la que fueron publicados.

Nos acercaron en la Biblioteca, uno de los 10 tomos de “Cuentos y Leyendas populares”, elaborados por “Ediciones Culturales Argentinas, Secretaría de Cultura del Ministerio de Educación y Justicia de la Nación”.

Y allí, nos llenamos de asombro. Entre 216 versiones de Leyenda de animales, encontramos no solo en detalle los textos, sino quienes son sus autores, sus lugares de residencia y el año de su investigación, con el nombre de lugareños que se fueron perdiendo en el tiempo y que intentamos rescatar desde “Abalorios poéticos”. Pudimos además leer, que hay varias versiones de una misma leyenda, de acuerdo a textos rescatados de otras localidades y hasta de distintas provincias.

La autora destaca entre otros conceptos que:”La leyenda popular, tiene características propias. Lo común es que los mismos narradores la identifiquen. No la confunden ni con el cuento, ni con la anécdota. Su condición general, la de ser explicativa, la relaciona con la realidad y con la fantasía, con el conocimiento tradicional y con la creación ética y estética del pueblo. No tiene la complejidad del cuento propiamente dicho; su motivo esencial es unitario, pero está unido a elementos que lo embellecen, le dan relieve y a veces, sentido especial. La leyenda explica al pueblo las características llamativas del ambiente, el porqué de los nombres que designan aspectos singulares del paisaje y de las cosas, las causas que dan formas y condiciones a los animales, las plantas, los astros y la atmósfera de su tierra; el origen y la razón de los conocimientos heredados, de sus creencias religiosas, de los héroes y los genios que pueblan su  credulidad y sus supersticiones.”

Continúa explicando Berta Elena Vidal de Battini, que “la leyenda popular, en comparación con el cuento, ha sido poco estudiada. Los más eminentes folkloristas de nuestros días, demuestran gran interés en su estudio y en su clasificación. Falta, sin duda, un catálogo como el que tenemos de los cuentos. En reuniones científicas y en congresos, se ha tratado el tema en Europa. La Comisión de especialistas designada en el Congreso que se reunió en Budapest en 1963, convocado por la Internacional Society for Flok-Narrative Research, llegó a un acuerdo en el trabajo que se le encomendó: aconsejar una clasificación de las leyendas basada en las proposiciones presentadas. Así se propuso una Clasificación Internacional que comprende 4 grandes grupos de leyendas, con varios subgrupos que explican la amplitud de cada uno:


I.             Leyendas etiológicas y escatológicas.

II.           Leyendas históricas y leyendas histórico-culturales.

III.          Seres y fuerzas sobrenaturales. Leyendas míticas.

IV.         Leyendas religiosas.

Rescatamos del olvido, la Leyenda Nº 1.760 que relató a la autora, Don Prefiterio Heredia de Las Cañas, Departamento Ayacucho, que por 1948, contaba con 54 años.  Su habla es auténtica y tal cual como se la presentamos:

 Las vizcachas

“Que eran unas hilanderas las vizcachas y di una familia muy numerosa. Que sacaban fiau y no pagaban nunca. Que tanto debían que ya al fin no podían salir de día. Y tenían que salir de noche no más. Y que la luechuza era autoridá y que las cuidaba en la puerta de la casa. Por eso las vizcachas salen de noche no más y la lechuza, ta siempre en la puerta de las vizcacheras.”

 Les obsequiamos el Poema “La laguna del bebedero” que también tiene varias versiones de leyenda y hoy las mágicas palabras de Berta Elena, la describen así:

 Junto a las parvas blancas

De la sal acopiada,

Espejea bruñida

La laguna explotada.



Hombres rubios repletan

La vagoneta oscura

Que llevará a otras tierras

Su sabor y blancura.



Y a partir del gusano

Del trencito carguero,

Su orilla lo refleja

Como un monstruo de acero.


Agregamos como corolario esta coplita popular, en la que se pueden advertir rasgos rurales en su expresión:

“Si es cierto que me querís,

¿pórque mi andais mañeriando?

¿pórque te me vais con otro

y me dejáis aguaitando?

me quisisteis y te quise,

mi olvidasteis, ti olvidí,

me colgasteis la galleta,

yo también te la colguí.

Sin duda, que esta es solo una parte de la extensa obra y obviamente, reivindicar con nuestro recuerdo a los creadores puntanos, es un compromiso cultural. Esto, no solo viene del amor de la administradora de este blog por las letras, sino como dije en varias oportunidades, desde niña mi familia se vinculó afectivamente a la familia Samper. Por esta razón, es que deseamos brindarle un homenaje sencillo recordando la fecha de su nacimiento, desde el corazón, a esta investigadora y  mujer de las letras, que se encuentra entre los más valiosos personajes de nuestra historia.

Y en este bello poema ‘Agua serrana’, dejamos el sentir de la autora hacia su tierra  su paisaje.

Texto  y foto 1: María Evelia Pérez Nicotra


                                                                                    


Agua serrana

Te ofrezco, viajero, de esta agua serrana


que alcé en el arroyo, al amanecer,


es clara y sonora como la mañana


y en el mismo vaso la doy a beber.

Porque he recorrido la abrupta quebrada


tiene un sabor raro y un agreste olor,


gusta a hierbas nuevas y a tierra mojada,


huele a flor del aire y a pastos en flor.

Un aire aromado de las sierras baja


y el estío canta su ardiente canción.


Toma, caminante, mi fresca tinaja,


roja y esponjada como un corazón.

Berta Elena V de Battini

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